Dwight Hartigan, a sin place…

Asesinato premeditado

Corazon destrozado

Un disparo retumbo hasta las últimas esquinas del salón, el silencio se apoderó del sitio y todos los asistentes dirigieron su mirada hacia aquella mesa, la sangre corría del cuerpo de ese hombre quien yacía en el suelo ya sin vida. 

Fue un amor tan grande que nadie pensaba que hubiera causa que lo separara, aún a pesar de sus ocupaciones tan distintas siempre existía un lazo estrecho que no los soltaba, que los hacía necesarios uno del otro.  

Se cuenta en el barrio que jamás se conoció una unión tan completa, tenían unidos una energía que los protegía, la celebración de ese amor cada semana en el bar Malverde era impetuosa, beber, reir, bailar, y compartir al mundo eso que tanto los une.

Noches de juerga y pasión mezcladas que parecían interminables. 

La envidia no tardo en aparecer entre las mujeres que les conocían, deseosas de ser estrechadas por ese caballero de atrayente personalidad y magnetismo, utilizaban todos los medios para que, al menos por un instante, le tuvieran cerca y con ello procurar que, confundido por  la debilidad de la carne cayera en esa exquisita tentación que ofrece el deseo. 

El tiempo pasaba y la unión entre ellos se hacía aún más grande, salían avante de cualquier intento de ruptura y el salir librados les daba una cohesión que parecería imposible de dividir; pero la tentación de caer en ese pecado llamado lujuria es tan grande que ante la insistencia un día él decidio probar, y al probar lo que descubrió fue algo  muy atractivo, y lo volvió un mundo oculto al de ella, un mundo que le complementaba y que sin querer le daba una visión distinta de lo que con ella encontraba. 

Envenenado él de ese elixir diábolico, ocasionó que la duda invadiera el pensamiento de ella, sin pensarlo le siguió a la salida del bar que solía frecuentar, esa curiosidad se volvió su maldición, la imagen que observo la dejó impávida de una pieza, verle caminar abrazado de otra mujer provoco que su sangre se helara, que el odio, un sentimiento que jamás penso sentir por él se abultara en su corazón y le nublara la vista.

Tantos recuerdos quedaron destrozados cual cristal al momento, no lo podía creer pero lo presenciaba inmutada, destrozada. Confundida corrió hacia el callejón Nostalgia y rompió en llanto, un mar de lágrimas la inundó ante lo que había perdido, su valor mas precioso, su posesión más venerada, no entendió jamás porque la abandonaba de tal manera, en el caos de pensamientos y recuerdos no encontró jamás en que pudo haber fallado, dolor, impotencia y odio se mezclaron en su mente… 

Fue así que, en esas condiciones confusas de la mente, genero el plan para cumplir su venganza, nada en el mundo le había hecho sentir un dolor tan grande como el que llevaba a partir de ese momento, no lo merecía, y esa ilusión tan enorme no podía quedar borrada tan fácilmente por su culpa. 

El día de verse en el bar llegó, escogió el vestido más excitante que conocía le provocaba, su ropa interior que no solo excitaba, invitaba a descubrirla con el tacto, el perfume que tantas veces le había dicho le volvía loco, sus intenciones se volvían más que claras, estaba lista para cumplir su cometido, lo recibió con un beso largo y prolongado, mordió sus labios para saborear su sangre en un rito extraño que disfrutaba, era el día final y debía de cumplirlo como la mejor de sus actuaciones, motivada por esa imagen de engaño que no borraría nunca y del odio que ahora le profesaba. 

Se besaron, bebieron, brindaron, sus cuerpos como nunca se estrechaban al bailar, todo aparentaba felicidad, aunque a sus alrededores el murmullo se podía percibir –“pobre chica, vive engañada”-, era ella por fuera un derroche de alegría y de energía, por dentro estaba desolada y muerta en vida. 

Cuando la intensidad del deseo llego a un punto extremo, lo envolvió en un abrazo y sello sus labios con su boca, mientras que con sigilo de su bolsa sacó la pistola  Beretta descargando un par de disparos mortales en su cuerpo, liberando con ello toda la ira y el dolor que le había provocado y que en ese momento, al dirigir otras dos balas al cuerpo de ella, daba por terminada la historia más grande que en este lugar se hubiere conocido…

Septiembre 20, 2007 Publicado por dhartigan | Sensaciones y vivencias | | 12 comentarios