Dwight Hartigan, a sin place…

Sublime encanto de unos ojos verdes

Ojos verdes

Aún me pregunto que fue, tu forma de expresarte, el modo de describir tus experiencias y vivencias, la honestidad que se percibe al estar a tu lado, elementos completos que me atrajeron hacia ti, que me llevaron a querer conocerte, pero uno en especial llamó mi atención, el verde claro de tus ojos, ese hechizo que en mi provocaron…

La cita fue acordada, lugar y hora definidos, el tráfico en esta Ciudad que es insufrible y finalmente, tras un tiempo de espera, te veo llegar con el excelso porte que me encanta, luces apenada, por eso te recibo con un dulce beso en la mejilla, espero te sientas en calma, respiras profundo, me ofreces una disculpa, no me importa, estas aquí después de esperar tanto tiempo, luces hermosa, no me importa nada más…

Delgada, menuda, ataviada en un traje gris oscuro, una falda corta y una blusa blanca que resalta tu figura,  me regalas una una sonrisa tímida que en tí luce encantadora, en ese rostro que hace que te perdone todo, absolutamente todo.

Y después de la disculpa, del sonrojo, regresa esa mujer que conozco de tiempo, un remolino total lleno de energía, que externas en cada momento, experiencias, relatos, anécdotas, puntos de vista, el tiempo se pulveriza a tu lado, y durante todo este tiempo me voy grabando tu imagen, juegas con tu cabello en una forma seductora, lo recoges, lo sueltas, y esos ojos verdes que son un encanto aún en la oscuridad, seducen a cualquiera, reflejan la luna que nos acompaña esta noche, son parte de esa diosa perfecta que eres para mí.

Con tu presencia, envuelto en esa chispa que emites, hechizado por el embrujo de tu imagen, por la magia de tus mirada, es tu compañía, el deleite de tu cuerpo cercano, la necesidad de tenerte cerca lo que se vuelve primario, el momento se vuelve exquisito, todo lo demás desaparece, se vuelve transparente con el brillo de tu rostro, con el sonido de tu voz…

No lo puedo resistir, sentirte tan cerca, percibo un elixir mágico que flota en el aire que me hace sentir tan atraído a ti, sentir tus labios, aprisionarlos, cual fruta disfrutar su jugo, sentir su miel,  probar el sabor de tu piel,  es una fuerza magnética que conforme pasa la velada crece a cada minuto, en cada mirada, en cada palabra,  ese remolino me va llevando y yo no me opongo, voy tocando tu mano, sigo extraviado en ese verde de tu mirada, no puedo dejar de admirarlo cual obra de arte en tu rostro, acaricio tu hombro, hasta sentir tu cercanía que inevitablemente me lleva a tu boca, que me ofrece el sabor a uva Tempranillo que proviene de ese vino que compartimos, y que mezclado con tu aroma es mezcla peligrosa de pasión y deseo.

De nuevo te sonrojas, tu sonrisa ingenua que intenta disculparse, pero que a su vez busca de nuevo mi boca para completar la prueba de sabores, de olores, de sensaciones, que nos obligan a abandonar este sitio buscando el lugar donde poder encontrarnos completos, plenos, sin ataduras…

El momento de disfrutar tu piel llega, te tengo de frente y tus ojos continúan esta misión de dejarme fascinado, son seducción absoluta, me concentro en tu figura completa deseando disfrutar el momento con toda la ansia esperada previamente, así que despacio, con toda precaución voy despojando tu blusa, delineando la forma de tus pechos, saboreando con mis labios y recorriendo tus pezones, retirando tu falda y recorriendo tu abdomen, tu espalda, tu piel resulta suave y exquisita, tu cuerpo al descubierto es aún más maravilloso, puedo cumplir mi deseo y acaricio, beso, cubro tus pechos con mi boca, tengo a plenitud ya tu cuerpo y es un disfrute pleno, me fascina el contacto de tu piel con la mía, me gusta el sabor de tu sexo y sus reacciones, lo disfrutas plenamente, lo expresan tus gemidos, la forma de recorrer tus manos por mi espalda, siguiendo un camino delineado que recorre mis piernas, mi cadera,  cubres hasta mi sexo, en un exacto balance contigo, haciendo reaccionar de tal forma mis sentidos, en una  pasión intensa que predomina, en una intensidad que  ambos gozamos…

Y esta búsqueda continúa, conocemos nuestros cuerpos, compartimos sus secretos, te encuentro de espaldas, recorro tus pechos, tu abdómen, mi mano baja y acaricia levemente tu sexo, mis labios acarician tu espalda, tu cuello, y mis sentidos se pierden en este vuelo de fantasía por el que tu cuerpo me guía, la pasión se intensifica al recorrerte para dejar grabado tu cuerpo en mi memoria, y así,  de espaldas, te penetro, encontrando otra imagen inolvidable, tu espalda en pleno, tu cabello que me encanta acariciar, tu trasero que disfruto pleno con mis manos, tu cintura exquisita a la cual me aferro para intensificar lo que sentimos, mi sexo dentro del tuyo envuelto en la fuerza del placer absoluto, que con cada caricia libera una desbordante energía, tu cuerpo responde a cada detalle, a cada movimiento, incrementando la temperatura de nuestros cuerpos, brotando la humedad en la que nos impregnamos, haciendo que el lugar arda hasta su más escondido rincón.

Intento controlarlo pero es imposible, tu espalda extendida, tu cuerpo en pleno gozando las caricias, tu sexo húmedo y cálido que acoge tan bien al mío, el roce de tu piel suave y delicada, el sentir tus manos recorriéndo mis muslos, acariciando, arañando, el encanto de tus pechos erguidos, rígidos, excitados, sensaciones completas que desbordan en tu cuerpo, explotan en un momento y detienen el tiempo, sólo escucho el grito ahogado que surge de dentro de tu alma, de muy dentro de ti,…

Y dejamos que termine esta velada, exquisita, inolvidable en cada momento, en cada recuerdo de ti, dejando grabada para siempre la imagen de tu rostro, con ese par de gemas verdes que luces plenamente en tu mirada, en un verde profundo en el que aún a la distancia, me parece que jamás olvidaré.

Octubre 8, 2007 Publicado por dhartigan | Sensaciones y vivencias | | 17 comentarios

De regreso contigo…

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Mira que no creer en el destino y es el mismo que me ha llevado a ti, ingenuo e iluso de pensar que no encontraría nada en estas tierras a donde llegue buscando nada y encontrando tanto, hoy cada vez que me alejo te llevo no solo en mi mente, sino en todos mis sentidos, en todo mi cuerpo, percibo tu aroma con solo cerrar los ojos, palpo tu piel suave, tus caricias intensas, el tono de tu voz, el brillo de tu sonrisa, la magia que transmites al estar junto a ti.

Por eso deseoso regreso a ese lugar en donde encuentro la calidez de tu cuerpo, la humedad de tus labios, la fascinación de tu ser.

Después de tantas horas, tantos kilometros, tantos paisajes,  lejos se observa ya la señal de que me encuentro cerca, pronto de nuevo a tu lado, muy cerca de ti…

Octubre 8, 2007 Publicado por dhartigan | Imagenes para compartir | | 8 comentarios