Dwight Hartigan, a sin place…

Inquieta…

inquieta-1

Inquieta, con un sentimiento que le inunda crecientemente, siente ese fuego interno que se apodera de sus sentimientos y que no le permiten concentrarse;  es una junta de negocios que desea, suplica termine pronto, pues sus pensamientos la traicionan, la están dejando fuera de su control y por momentos le hacen dudar si podrá mantenerse ecuánime…un escalofrío recorre su espalda, puede sentir los labios de él  recorriéndola lentamente, un sudor frío que se mezcla con esa calidez que le lleva a buscar una salida de aire que le permita un respiro, sus labios se inflaman, recuerdan el toque de los de él, la forma firme en que le apretaban, a su vez que sus cuerpos se unían en un baile cadencioso, perfecto, mientras él entraba en ella haciéndola vibrar entera… y vuelve a su realidad, cruza la pierna, una humedad se asoma por entre sus piernas, recuerda entonces su cuerpo dominándola por su espalda, sus piernas firmes convertidas en su apoyo para entregarse plena a su pasión, las medias le estorban, le queman, desea que de nuevo las arranque con fuerza buscando el centro de placer que la lleve a la búsqueda del punto máximo que la ahoga en un grito intenso, se levanta abruptamente, se dirige al tocador para calmar el ansia a punto de explotar, retira las medias dejando libre la piel de sus muslos, aquellos que se entrelazaron con su cadera y se unieron fuertemente, deseando sentirlo adentro de ella y no dejar que se vaya, sintiendo sus embestidas, su sexo duro entrando y saliendo de ella  provocándole una plenitud, un goce único que sólo con él puede lograr… humedece su rostro sorprendida de el sonrojo que tiene, es el calor interno que no cede, la humedad sólo le recuerda el sudor que corría por su frente, entregada totalmente, envuelta en deseo, sudor que cubre su espalda, compartiendo esa fantasía a lado de su amado, sudor producto de la intensidad de movimientos en una perfecta coordinación, los sexos de ambos fundidos, moviéndose como uno solo, sin sentir agotamiento, solo entrega y placer, combinación que acompañada con el entero amor que siente la hace volar muy lejos, hasta puntos que jamás pudo imaginar, acaricia levemente su sexo y provoca un shock inmediato, su corazón late más fuerte, no puede contenerlo ya, la humedad se hace aún mayor, continúa acariciándose imaginando que es él quien se encuentra ahí, justo en el punto, “estas ahí, no pares” …susurra, se lanza hacia el muro donde evita perder el equilibrio, continua el frenético encuentro imaginario, hasta que llega a su clímax, responde con un grito cortado, lo siente a él ahí, justo en ese punto donde se vuelven perfectos… 

Regresa a la junta, su ausencia fue notoria, su regreso lo es aún más, sus ojos tienen un brillo particular que llama la atención de los presentes, su respiración agitada la delatan, no le es posible continuar, se disculpa con una voz entrecortada, se retira dejando todo en su sitio, buscando una salida cercana, deseando encontrarlo para terminar lo iniciado esa noche, buscar una calma a esa inquietud que solo él podra calmar…

noviembre 20, 2008 - Posted by | Uncategorized

5 comentarios »

  1. Es inevitable sentir esa inquietud por estar de nuevo contigo, saciar el hambre provocada por el intenso deseo de entrega, que solo se calma con tu piel y esta sed con tus besos…

    Comentario por Kiky | noviembre 22, 2008 | Responder

  2. Vaya, una junta de trabajo en esas condiciones ha de ser espantosa.
    Uh estos textos son para leerse a otra hora. Pero que bueno que estes de vuelta. Hace muchísimo que me debías un texto. Veo que has cumplido con creces.

    Comentario por Palomilla Apocatastásica | noviembre 24, 2008 | Responder

  3. La noche anterior sólo pertenecí a sus brazos, sabia que sería la única vez, no habría otra, el compromiso matrimonial impedía repetir lo que desde su inicio estaba muerto o por lo menos lo hacia breve.

    Dejé que marcara con sus dientes la piel desierta, seca de pasión, que incrustara la lengua en cada espacio, recoveco y pliegue. Sin resistencia, ni pared moral, ni sentimiento de culpa, el cuerpo sitiado por su cuerpo fue digno de su libertinaje oscuro.

    La lluvia blanca dio el aroma a la habitación, de la piel sensible quedó la sonrisa.

    Por la mañana después que se fue, el espejo denunciaba lo ocurrido: sus dientes aún marcados en el hombro derecho, un pequeño círculo morado en el cuello, para revivir la sensación mis dedos lo palparon, al contacto afloro una sonrisa de malicia lasciva. Todo el cuerpo tenía la huella de su presencia.

    Me vestí, sin intentar ocultar lo visible: la placidez del deseo satisfecho.

    Sabia de la junta así que llegue a la hora acordada, me senté en el lugar de siempre, sonreí a las miradas interrogantes. Durante el día la sonrisa no se borraba, así como el leve moretón.

    Comentario por Cuatroletras | diciembre 1, 2008 | Responder

  4. oyes este post era de sinn jartigan o de la 4l…

    muybueno que estes escribiendo jermano…

    este texto en especial… com dice Fab, es inquietante.

    Le diré a mi Vlorajsia, que venga para aca que tu ya estas escribiendo pa que te leiga.

    saludos leguléyicos al infierno que te conté

    Comentario por Tlalocman | diciembre 8, 2008 | Responder

  5. te deje un comment con otro nick en tu ultimo post de hace un par de horas

    Comentario por Tlalocman | diciembre 8, 2008 | Responder


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