Dwight Hartigan, a sin place…

1825 lunas…y sin ganas de olvidar…

Hace 1825 lunas inició en un terreno fértil, lleno de esperanza, deseo de cariño, entregado e intenso, la historia de amor y deseo jamás conocida, en el instante en el que un par de almas encontraron sus caminos encendiendo con ello una hoguera que en cada momento fue creciendo, expandiendo horizontes, dando a la fantasía un sentido único, una ilusión dejaaba de serlo y aquel ser que en la imaginaria existia, que se aseguraba ya jamás conocería aparecio de súbito, en una noche fría, donde el calor de sus labios elimino cualquier sensación de dolor…

 

Y así en este camino hubo espinas, grandes murallas por derribar, una apuesta contraria sobre la cual se fue existiendo, donde el destino parecía no dejar espacio para cultivar un gran cariño, las voluntades de ambos dieron paso a los sentidos, los sentidos llevaron a construir grandes encuentros, y esos se quedaron grabados eternamente en la memoria, en el alma, y ahí permanecen tatuados por el resto de nuestros días…

 

El tiempo fue otra premisa contra la cual la experiencia indicaba que todo se diluiria en la rutina, se desaparecería pulverizado por el tedio de encontrarnos, pero no, nos vimos crecer mutuamente, transformarnos en seres distintos pero con la misma escencia y adoración por cada uno, y con ello le dimos un tono distinto a cada día, cada encuentro era motivo de celebración de vida, de explosión de sentidos que llevaban a la cima, de descubrimientos internos que nosotros mismos desconocíamos…

 

Pero el camino se volvió cada vez más profundo, de la cautela al caminar, de aquel fuego lento que pregonabamos para ir llevando una relación, pasamos a ser atrevidos, a buscar más allá, a llevar lo ya explorado a otros límites, encontramos que era posible, y quisimos más, perdimos el rumbo, el timón dio giros vertiginosos que confundimos con la adrenalina que generaba, eramos invencibles, pero soberbios, eramos intensos, pero la intensidad poco a poco fue invadiendo nuestos espacios secretos olvidando la esencia de lo que nos unía, el respeto fue un valor que fue perdiendo sentido, la confianza fue minandose lentamente, la libertad de existir fue convirtiendose en una obsesión por mantenerse no unidos, encadenados uno al otro…

 

Hoy el corazón del corazón en el cual te encuentras se encuentra intocable aún, pero la coraza que lo defendia se encuentra muy agrietada, débil, y no hay voluntad de nuestra parte que pretenda darle la solidez necesaria…

 

Hoy el tiempo ha cambiado, la vida es distinta, nosotros lo somos, con un dolor profundo en el alma, un sentimiento de vacío que no elimina nada, solamente tú, tus labios, tu calor, tu cuerpo, el sentimiento que profesaste hacia mí algún tiempo, por el cual hoy vives alojado en el centro de mi alma, eres la causa del sentimiento más grande, eres el recuerdo más hermoso de mi vida, y el motivo de vida que me impulsa a seguir este camino, aunque sea ya sin ti…

diciembre 19, 2008 - Posted by | Uncategorized

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