Dwight Hartigan, a sin place…

A dream love

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Aparece puntual, como cada noche, se ha vuelto ya un pensamiento recurrente que aparece al momento de cerrar los ojos, y entrar en ese mundo de sueños que le retornan a una realidad vivida.

Ahí se encuentra ella, recostada en su lecho, desnuda, hermosa como figura tallada por mano divina, sintiendo la calidez de los rincones oscuros que marca su cuerpo, un cuerpo que entregado espera su llegada.

Aparece, lo puede ver a lo lejos, su figura desnuda se dibuja al fondo como una silueta, ella siente que su corazón late más fuerte, se estremece en su interior, siente una humedad que su sexo libera a la vez que su mente vuela.

Ella no lo llama, El simplemente aparece, lo encuentra perfecto, la textura de su piel combina exacta con la suya, el olor que ambos cuerpos emiten se combina en un elixir de pasión, un aroma que viaja con el viento y deja huellas a su paso.

Ella no pone resistencia, su calor, su tacto, el sabor de sus labios, lo que en Ella provoca, ese sentimiento de perderse en sus brazos para olvidarse de su mundo lo hace irresistible, es un instante que se detiene en el tiempo y del cual no desearía que avanzara jamás.

“Las nubes se enrojecieron, el sol se tapó los oídos, la tierra se inundó de azúcar…”

La batalla dio inicio, sus cuerpos se fundieron bajo la claridad de la noche, Ella jadeante seguía el ritmo del placer emitiendo leves gemidos que liberaban toda esa pasión que le arde por dentro, calor que comparte al momento de sentirlo a Él dentro de Ella, arropando su sexo, y encontrando en sus labios la unión completa, dejando que recorra su cuerpo sin dejar un punto descubierto. Ella plena de olas, El de mareas…

“La batalla continuó a lo largo de la noche, ella plena de olas, él de mareas. Ambos eclipsando a Gaia, que lloraba sin poder contener la nostalgia.”

Su cuerpo en la entrega total se amolda perfecto a su figura, sus muslos se transforman en alas que lo abrazan y lo retienen, lo reciben intenso y lo hacen perder junto con Ella la razón, extraviados en el absoluto goce del encuentro, envueltos ya en mil llamas que los aislan de esta existencia, que los elevan a otro confin, llevados en una danza poética de amor imperfecto.

“Se rasgó la noche, sangrando albas, prontos despertares, sabanas marcadas de inocencia rota.”

Al final despierta, agotada, extasiada, sintiendo aún su presencia, sus brazos alrededor de ella protegiéndola, pero el intenso brillo del día le dice que ha sido un sueño, tan perfecto, tan cercano a una realidad.

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mayo 27, 2009 Posted by | Sensaciones y vivencias | 4 comentarios